Lunes, 27 de octubre de 2025

Vídeo: Sesión crítica “De lo local a lo global”

Un encuentro con la intervención de Práctica Arquitectura y Urbanismo, Zurita Estudio de Arquitectura y Sol89

Bajo el título “De lo local a lo global”, este martes ha tenido lugar la primera sesión crítica celebrada en el marco de la XXIV Semana de la Arquitectura 2025.

En esta primera sesión intervinieron Manuel Silva, Premio Arquitectura y preexistencia: uso residencial unifamiliar junto a Kalibra Arquitectura, por su proyecto Piedra y agua, vivienda en Sanlúcar de Guadiana (Huelva); Jaime Daroca, del estudio Práctica Arquitectura y Urbanismo, Premio Ciudad, paisaje y territorio por la intervención Río Somes, en Cluj-Napoca (Rumanía), y Juanjo López de la Cruz, del estudio sevillano Sol89, Premio Diseño arquitectónico con la propuesta Cajas de tiempo en el marco de la XVI BEAU Medio Pla-zo.

Dinamizada por el crítico de arquitectura Fredy Massad, el encuentro se desarrolló como un diálogo abierto en torno a los proyectos premiados y a las experiencias de trabajar desde lo local hacia contextos internacionales.


En primer lugar, Jaime Daroca explicó que “somos un estudio de tres socios. El proyecto que presentamos lo ganamos en un concurso público en 2017 y se terminó de construir en 2023. Lo ganamos iniciando el estudio, desde Sevilla, pero participando en Rumanía. Nos atrajo el concurso porque trataba de unir arquitectura, paisaje y urbanismo. Un proyecto en el que tratábamos de expandir el río a la ciudad y devolver el estado natural al río, que volviera la naturaleza, el paisaje, incorporando espacios públicos, vías peatonales, etc. Ha sido un esfuerzo colectivo enorme de mucha gente de la que nosotros somos la cara visible. Es un sistema abierto: hemos plantado una semilla y el proyecto no está acabado; va a tener más vida dentro de unos años, cuando los habitantes se apropien del espacio y siga creciendo”.

A continuación, Manuel Silva comentó que “a raíz de este proyecto decidimos empezar un estudio, yo me volví a España. Es un proyecto pequeño pero lleno de experiencias. Toma como punto de partida un puesto de la Guardia Civil ruinoso, al que le hacemos una extensión para darle luz a la ruina y crear una serie de servicios que complementan el programa de la vivienda. Un volumen único en el interior, espacios sugeridos. Estaba muy presente en la lógica del proyecto lo de trabajar con lo que ya había allí. Teníamos que dejar de pretender tener el control sobre todo, aceptar el grado de informalidad que había.”

Posteriormente, Juanjo López de la Cruz explicó que “este proyecto que os presento es el comisariado de la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo. Generamos un argumento para intentar crear una lectura crítica sobre la arquitectura. Los comisariados son paradójicos: uno establece una mirada teórica y luego los proyectos son los que son. Leímos qué se estaba haciendo, establecimos una serie de categorías y pusimos un cierto orden en el discurso nacional. Se presentaron 600 proyectos y quedaba la exposición, que debía moverse. Diseñamos una especie de valija con dos niveles para contar los proyectos.”

Durante la conversación se abordaron cuestiones como la proyección internacional de los estudios jóvenes, las oportunidades laborales fuera de España y el papel del discurso arquitectónico en un contexto globalizado.

En este sentido, Juanjo López de la Cruz señaló que “hay una condición lastimosa, una crisis que hace que los concursos públicos o bien desaparezcan o tengan unas condiciones que hagan que los estudios se muevan al exterior. Hagamos del problema virtud. En esos traslados, contrastar métodos de trabajo del sur, comprobar otras formas y cómo podemos funcionar en esos ámbitos… Nuestra experiencia es distinta, interesante y positiva”.

Por su parte, Manuel Silva añadió que “cuando acabé la carrera, me fui a trabajar a Suiza. El hecho de que haya una especialización mayor en otros países permite centrarse en temas más específicos: trabajar realmente en los detalles constructivos, paisajismo... siempre he pensado que nuestra formación generalista es algo muy bueno, pero ahora me lo pregunto, si tener tiempo para dedicarte a cuestiones específicas no es también interesante”.

Seguidamente, Jaime Daroca apuntó que “a nosotros nos pilla acabando la carrera la crisis, empezando el estudio, y vemos como un paso natural el salto a lo global y ya cada uno desde ciudades diferentes. La situación nos hizo plantarnos fuera y, de alguna manera, lo vemos positivo. Eso no quita la crítica a la situación aquí y la necesidad de mejorarla: honorarios, jurados… A nosotros nos encantaría hacer más arquitectura en lo local”.

Asimismo, Juanjo López de la Cruz comentó que “buena parte de las obras que se presentaron eran de escala muy menor, reformas, acciones de reciclaje, instalaciones… y al mismo tiempo de expansión. Es una coyuntura inevitable y tampoco le podemos dedicar más tiempo, uno trabaja en lo que le dejan. A mí, como fenómeno, lo que me parece interesante es cómo una escuela de arquitectura española, que siempre se ha denominado contextual, muy ligada al lugar, a la comprensión cultural del sitio, ahora se desplaza a situaciones culturales que desconoce. Ese asunto es interesante: ¿cómo se desplazan nuestras miradas al exterior?”

Manuel Silva reflexionó que “ahora mismo estamos en un momento en el que el discurso vertebra la forma de hacer arquitectura, lo local se ha convertido en una condición de lo global. Hay una serie de problemas que nos afectan a todos y eso facilita el poder tener éxito en otro sitio. Estamos haciendo una arquitectura muy basada en el discurso y no en la realidad de los sitios, por ejemplo, la sostenibilidad. Qué grado de coherencia tienen las soluciones que se proponen. La unanimidad del discurso facilita que los arquitectos nos movamos”.

El crítico Fredy Massad apuntó que “esa arquitectura de Siza ya no existe más. La arquitectura se transformó en algo genérico, como falta de personalidad.”

Juanjo López de la Cruz subrayó que “es un momento cultural donde la autoría ha cambiado. Quien no tiene personalidad en Sevilla, tampoco la tendrá en Seúl, y quien tenga esa impronta, pues sí. En Corea, por su condición de isla, tienen verdaderos problemas para el abastecimiento de materiales: se potencia que se trabaje con hormigón armado; si no entiendes esto, cómo se construye allí, y trabajar en clave de prefabricación y patente. Sí creemos que en los tres edificios que estamos haciendo está presente la cultura mediterránea, el valor de lo público, y tampoco hay que minimizar la voz propia”.

Para concluir, Manuel Silva manifestó que “me preocupa que el mensaje que se propone, por ejemplo, en la Bienal de Arquitectura de Venecia, es que hay arquitectura que está bien y otra que no lo está. Parece que el hecho de salir a trabajar fuera favorece que se unifique el discurso y se den recetas de buena y mala arquitectura, y se pierda la complejidad de cada proyecto y operación”.

Finalmente, Juanjo López de la Cruz añadió que “pasa de unas coordenadas locales a otra situación local. No hay un salto a lo global, sino otro ámbito de lo local”.

Y cerró apuntando que “no está nada mal decir qué está bien y qué está mal. La actividad de una bienal, de un comisario, es establecer brújula, apuntar. Se echa de menos que haya una verdadera crítica, una capacidad de los mejor formados intelectualmente de establecer un rumbo. No veo certámenes que indiquen qué está bien o mal, otros que sean un panorama… el problema es la multitud de voces, pero eso es un mal. Habría que recuperar una cierta jerarquía, un principio de autoridad: qué premios están refrendados por jurados solventes, el resto no lo valoremos; qué bienales tienen unos procesos de selección solventes… un concurso de concursos donde cribáramos. También habría que recuperar un sentido del tiempo prolongado, hay que estar atentos al presente, pero recuperar voces autorizadas, con voces novedosas y una perspectiva prolongada en el tiempo”.


Fotografías: María Cano Rico