Martes, 3 de noviembre de 2026

Oceanika, de Bakpak y EOVASTUDIO, recibe un accésit en los Premios Egurtek 2026

El proyecto ha sido reconocido en la categoría de Edificación

Oceanika Coliving, proyecto desarrollado por Bakpak y EOVASTUDIO en Torremolinos, ha recibido un accésit en la categoría de Edificación de la octava edición Premios Egurtek 2026, dedicados a reconocer proyectos y trabajos que exploran las posibilidades de la madera en la arquitectura, la construcción y el diseño.

Bakpak está constituido por los colegiados José de la Peña Gómez-Millán, Borja Navarro Ibáñez de Aldecoa, José Antonio Pavón González y Myriam Rego Gómez, junto a José María González Chamorro, mientras que EOVASTUDIO está integrado por las colegiadas Marta Gómez Martínez y Joanna Jedrus Cabrera, junto a Juan José Baena Martínez.

El proyecto, promovido por Nuovit, plantea un complejo de cinco plantas y más de 15.000 metros cuadrados, concebido desde el inicio mediante un sistema totalmente modular e industrializado y con un plazo de ejecución aproximado de 15 meses. Con el objetivo de alcanzar un consumo energético casi nulo y reducir al mínimo la huella de carbono, la estructura se resuelve mediante un sistema de muros y forjados de madera contralaminada (CLT de pino radiata), con espesores de entre 10 y 12 centímetros, prescindiendo del hormigón armado salvo en los elementos estrictamente necesarios para la cimentación.

Más información sobre el proyecto

Fruto de un concurso convocado por un promotor privado, propietario de la parcela del antiguo hotel “Los Álamos” en Torremolinos (Málaga), nace el proyecto denominado por los inversores como “Oceanika”, un edificio de apartamentos y usos comunes (Coliving) con unas premisas iniciales complejas que han condicionado todas las decisiones del proyecto. Ni el lugar, ni el programa, ni el sistema constructivo ni el plazo de ejecución responden a criterios o procesos de construcción convencionales, aunque sí a la sensibilidad medioambiental y social contemporánea que debería guiar el futuro de la arquitectura.

La parcela del proyecto es realmente un vacío urbano en una zona desestructurada, sin fachada directa a espacios públicos, estando delimitada por una carretera nacional, una vía ferroviaria de cercanías, una estación de repostaje y una pequeña zona de accesos a un edificio comercial. Todas estas limitaciones, más allá de constituir un problema a la hora de proyectar, han permitido que la estructura organizativa del edificio se desarrolle libremente buscando las mejores condiciones posibles para cada uno de los espacios, configurando el conjunto edificado como una yuxtaposición de unidades residenciales más que de un edificio rotundo de forma simple y esquemática.  

Por otro lado, ampliando el campo de visión, la Sierra de Mijas y el Mar Mediterráneo, pero también el soleamiento, las brisas marinas y las templadas temperaturas del Sur peninsular, han brindado la oportunidad de convertir un lugar aparentemente inhóspito en un entorno privilegiado para los futuros usuarios del edificio.

La construcción se planteó desde el principio como totalmente modular e industrializada. Todo ello junto con los requisitos de levantar más de 15.000 m2 en unos 12 meses de obra, con un consumo energético casi nulo y la mínima huella de carbono posible en una construcción de este tipo, enfocó la génesis estructural irrevocablemente hacia un sistema de muros y forjados de madera contralaminada (CLT de pino radiata) de espesores entre 10 y 12 cm para levantar las cinco plantas del complejo sin más estructuras de hormigón armado que las estrictamente necesarias para la cimentación del conjunto.

De este modo, el proyecto se dibuja como una agregación orgánica del mismo módulo matriz, un racimo de unidades que se van engarzando a través de un elemento lineal y continuo, el cual, a partir de un sistema de pasarelas de anchura variable que van conectando cada una de estas piezas y atravesando un conjunto de patios ajardinados, permite que el usuario final transite metafórica y figurativamente por un camino suspendido entre árboles frondosos hasta llegar a la puerta que le conduce a su destino privado.

Todos los apartamentos son iguales pero al mismo tiempo diferentes. Todos nacen a partir del mismo módulo matriz de 6 x 8 metros. Todos tienen amplias terrazas en esquina, visiones diagonales, filtros fijos y correderos para protegerse del sol mientras se consigue intimidad. A su vez, cada nivel varía en la configuración de estas terrazas exteriores mediante un escalonamiento en sección, reduciendo la presencia del volumen en altura simultáneamente y mejorando las condiciones de soleamiento de los espacios exteriores del edificio.

Además de los 180 apartamentos que componen el proyecto, un conjunto de zonas comunes se concentra mayoritariamente en dos partes del edificio: la entrada principal al complejo donde se ubica la recepción y un coworking con salas de reuniones y espacios polivalentes de trabajo, por un lado, y por otro el módulo central de dos plantas que alberga la cocina comunitaria con comedor, un gimnasio, un salón social y una lavandería.

La construcción se acerca todo lo posible al límite norte de la parcela, dejando hacia el sur el espacio abierto y ajardinado con mayor riqueza y complejidad visual, casi como un oasis para los sentidos donde disfrutar del frescor del agua, la vegetación y el aprovechamiento máximo de la luz solar. Para potenciar este efecto, se introduce una vegetación alta y densa en el perímetro de la parcela que aísle visualmente los espacios abiertos de los puntos conflictivos del entorno. Las zonas exteriores contarán con zonas verdes de matorral mediterráneo, una piscina orgánica, parque infantil y zonas pergoladas para la creación de espacios exteriores sombreados.


Imágenes: Javier Callejas

Planos: Bakpak y EovaStudio