El Grupo
de investigación Sostenibilidad en Arquitectura, Tecnología y Patrimonio del
Departamento de Construcciones Arquitectónicas I de la Universidad de Sevilla,
en colaboración con investigadores de la Universidad de Bari (Italia),
ha llevado a cabo un estudio detallado que confirma que intervenciones en
calles, cubiertas, pavimentos o zonas ajardinadas permiten ampliar en más
de tres horas el confort térmico en el interior de los hogares sin tener que
recurrir al aire acondicionado en pleno verano.
Esta es una de las conclusiones que se desprenden de dos
investigaciones sobre simulación del microclima urbano y su relación con el
comportamiento térmico de las viviendas, aplicadas en concreto en el barrio
de El Tiro de Línea de Sevilla. El trabajo más reciente, publicado en la revista Building
Simulation, desarrolla una metodología que conecta la escala urbana
y la doméstica: permite estimar cómo esta rehabilitación urbana modifica el
aire exterior y cuantifica cómo ese cambio repercute en las condiciones
interiores de los hogares.
En este caso concreto, se ha modelado y simulado el estado
actual del barrio y se ha comparado con un escenario de mejora urbana realista
y asumible, que incluye cubiertas altamente reflectantes, pavimentos
urbanos más claros, mayor proporción de pavimento permeable y un aumento de la
cobertura arbórea, medidas conocidas como “estrategias de mitigación pasiva”,
que no requieren consumo energético para reducir el sobrecalentamiento. El
resultado es un 14 % más de horas de confort durante el verano, sin
reformas en el interior del edificio, lo que repercute también en un menor
coste de la factura de electricidad.
La principal conclusión de las investigaciones radica en que la
adaptación de los barrios al calor extremo exige atender tanto a los edificios
como al espacio público que los rodea. El resultado es especialmente
significativo ante el escenario climático cada vez más acuciante y para el que
no están preparados -señala uno de los estudios- los numerosos barrios
de España y buena parte del sur de Europa, construidos durante la segunda
mitad del siglo XX y, en su mayoría, obsoletos en términos de eficiencia
energética y confort térmico, con lo que ofrecen poca protección frente a los
extremos de temperatura.
Estos resultados son especialmente relevantes para barrios
de origen social, en los que hoy sigue viviendo población vulnerable, que
no dispone de climatización continua o limita su uso por el coste
eléctrico.
Reducir el estrés térmico
Mejorar el aire y la sombra del entorno urbano puede reducir
el estrés térmico dentro de las viviendas y disminuir la necesidad de recurrir
al aire acondicionado, pues es con el aire del barrio con el que se
ventilan y refrescan las casas durante la mayor parte del día.
El caso analizado incluye una vivienda representativa
situada en el centro del barrio, en la segunda planta de un edificio de 1942,
sin aislamiento térmico y con ventilación cruzada. Según los resultados de la
simulación, la intervención urbana de “mitigación pasiva” permitió
reducir hasta 2 °C la temperatura del aire exterior y la temperatura
interior media durante el verano descendió en más de 1 °C.
La investigación también subraya que no todas las soluciones
producen los mismos efectos ni responden a los mismos objetivos. Los pavimentos
de alta reflectancia pueden reducir la temperatura del aire al absorber menos
radiación, pero, a la vez, pueden aumentar la exposición a la radiación
reflejada si no cuentan con sombra. El arbolado, en cambio, contribuye a
proteger a quienes transitan por la calle frente a la radiación solar directa.
Un trabajo previo ya había mostrado que una
intervención pasiva podía mejorar la sensación térmica exterior hasta
en 8 °C y reducir la temperatura del aire hasta 2 °C en las horas de
mayor calor.
Mejorar las condiciones de vida
Las herramientas de simulación disponibles hoy
permiten diagnosticar el estado de sobrecalentamiento de un barrio,
evaluar la sensación térmica de quienes caminan por sus calles y,
paralelamente, estimar las condiciones en el interior de sus viviendas. Y todo
ello antes de ejecutar una obra.
Las investigaciones plantean de este modo una herramienta de
apoyo para que administraciones públicas, equipos técnicos y comunidades
vecinales puedan diagnosticar y valorar intervenciones antes de ejecutarlas.
Renovar una calle o una plaza, sostienen los estudios, puede convertirse en una
medida medible de adaptación climática y de mejora de las condiciones
de vida.
Referencias bibliográficas:
Sola-Caraballo, J, Fiorito F., Rivera-Gomez C. et
Galan-Marin C. GIS-ENVImet interoperability as a predictive tool for urban
microclimate spatial assessment. (2025) DOI
10.1088/1755-1315/1568/1/012046
Sola-Caraballo, J., López-Cabeza, V.P., Carlucci, F. et
al. Coupling urban microclimate and building energy modelling: An
open-source parametric workflow. Build. Simul. (2026). https://doi.org/10.1007/s12273-026-1484-2